Piénsalo antes de enviar

Seguramente este título ya les hace tener una idea sobre cuál será el tema de este post. Pensarán ustedes que vamos a hablar de esos mensajes que escribimos con la cabeza caliente y después nos arrepentimos de haber enviado. Pues sí y no.Sí, porque vamos a recalcar la importancia de reflexionar sobre lo que escribimos antes de hacerlo público. Debemos pensar en qué tan claro está expresado nuestro pensamiento y sobre las palabras que empleamos para poder transmitir la idea que tenemos en nuestra cabeza.Y no, porque de lo que en realidad queremos hablar es sobre, la oportunidad y la pertinencia a la hora de enviar nuestros mensajes. El momento justo en que sabemos que el receptor está dispuesto a leernos o escucharnos.

Antes de oprimir el botón enviar, debemos por un momento, pensar ¿qué está haciendo y hasta qué estará pensando esa persona?, a quien dirigimos nuestro mensaje.

Vamos a desarrollar mejor la idea con un ejemplo. Supongamos que manejamos la cuenta de un restaurante. Nuestros clientes potenciales no están pensando todo el tiempo en comida, están ocupados en otros asuntos y seguramente en algunos momentos piensan en los planes para el almuerzo. Nuestros mensajes deben salir en esos precisos momentos.

En este caso debemos pensar más con el estómago, que con la cabeza. Debemos preguntarnos a cuál hora una persona que está trabajando en su oficina desde la 8 de la mañana, comienza a sentir hambre y a pensar con quién y dónde va a almorzar y qué se le puede antojar. En esos momentos debería recibir nuestros sugestivos mensajes que le abran el apetito y lo hagan soñar con probar nuestro menú.

Este ejemplo es bastante gráfico, pero veamos uno un poco más complejo, supongamos que nuestro cliente es un político o un movimiento ciudadano. ¿Cuándo debería intervenir? En este caso no es tan fácil como en el ejemplo del restaurante, aquí no se trata de horarios, sino de oportunidad.

Nuestro político debe estar atento a los temas de actualidad que causan polémica y que suscitan la atención ciudadana e intervenir aportando su opinión y comentarios, siempre que sea pertinente y tenga que ver con las ideas que quiere promover.

Ejemplos hay muchos y casi en cada caso, dependiendo del perfil de la marca que queramos promocionar, se debe tener un plan para interactuar en redes sociales y en general para enviar y contestar mensajes, por eso lo repetimos: “piénsalo antes de enviar”.

Si queremos tener audiencia, debemos pensar como ella, no podemos bombardear post, mensajes, emails, etc, sin preguntarnos cómo los va a recibir y cómo los va a tomar nuestro público.

Existen muchas herramientas de automatización para facilitar la gestión de las redes sociales y el email marketing, pero aunque estas ayudan, no podemos abusar, al punto de hacer impersonal el trato con nuestra audiencia y mucho menos debemos convertirnos en autómatas que destinan unos minutos para despacharnos en mensajes sin importar si los van a abrir y a leer nuestros receptores.

Es muy común ver personas muy ocupadas durante todo el día en múltiples reuniones y asuntos importantes, que al final del día o de la noche, se sientan a revisar el correo, contestan y despachan sus mensajes, pero deberían pensar si su receptor está atento a su respuesta y si esta todavía es pertinente.

No se trata de enviar mensajes para cumplir con la cuota o para que quede constancia de que la vuelta se hizo, como se diría popularmente. Se trata de lograr resultados efectivos con nuestras publicaciones, sin que nuestros mensajes se diluyan en el tiempo y en la red, por no haber llegado en el momento oportuno.

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